Psicólogo  ÁNGELA GALLEGO


   
 


Para qué concurrir a un psicólogo


Depresión y psicoanálisis


Trastornos alimentarios

     

 

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en Alcalá de Henares
 

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EL PSICOANÁLISIS ES DE GRAN EFICACIA EN:

 DEPRESIÓN ESTRÉS
BULIMIA Y ANOREXIA CONFLICTOS DE PAREJA
PROBLEMAS FAMILIARES PROBLEMAS SEXUALES
OBSESIONES  PROCESOS DE DUELO
ADICCIONES FRACASO ESCOLAR

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    Psicólogo  ÁNGELA GALLEGO

  •  Licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid. Colegiada M-17414. 
  •   Integrante de la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero.
  •   Socia de la revista de poesía las 2001 noches.
  •   Socia de la Juventud Grupo Cero.
  •   Articulista del Diario Alcalá.
  •  ESOL Examinations. University of Cambridge.
  •   C.A.P en lengua inglesa por la Universidad de Alcalá.
  • Participa regularmente en conferencias sobre psicoanálisis y salud impartidas en diferentes centros públicos y privados.
  •  Desde el año 2002 ejerce como psicoanalista en Alcalá de Henares.

 

Para qué concurrir a un psicólogo. QUÉ ES EL PSICOANÁLISIS

Se piensa que para acudir a un psicólogo es necesario hacerse acompañar por alguna enfermedad: depresión, bulimia, stress…

Sin embargo, la intervención de un psicólogo no sólo permite construir una vida sin las mutilaciones que la depresión, el stress, la bulimia o cualquier otra patología impone, sino además la producción de un sujeto psíquico.

No es necesario enfermar para acudir a un psicólogo e iniciar un psicoanálisis, pero sí es necesaria la visita a un psicólogo para abandonar la enfermedad.

El hombre solo no puede. Somos sujetos hablantes porque otro humano nos introdujo en el lenguaje y será también en relación con otro como llegaremos al campo del deseo.

La teoría psicoanalítica, donde se articula la figura del psicólogo, nos habla de un deseo que no tiene objeto, ni se agota en su elección sino que funciona a modo de motor de la producción humana.

Ahora bien, el deseo no es algo que preexista sino que ha de ser producido por interpretación, en el marco de una consulta de psicoanálisis atendida por un psicólogo.

No somos seres deseantes sino que hay que producirse como tal.

La técnica que el psicólogo en psicoanálisis utiliza es asociación libre en transferencia, es decir, el paciente atendido por un psicólogo en análisis, tiene que hablar, pero el mero hecho de hablar ni lo va a curar ni lo va a psicoanalizar, porque la palabra por si misma no tiene ningún efecto. Es por eso que afirmaciones del tipo: “ para qué ir a un psicólogo si puedo hablar con un amigo” o “no me hace falta ir a un psicólogo, ya se me pasará”; son frases que condenan a la persona que sufre depresión, bulimia, stress….a un futuro con la enfermedad, porque no es cualquier hablar que cura sino el discurso que acontece en el campo de la transferencia, que se genera en toda relación de psicoanálisis con un psicólogo.

El deseo inconsciente es el motor de la vida, si se cede en el deseo se enferma.

La atención de un psicólogo muestra que la diferencia entre los estados patológicos y la enfermedad es una diferencia cuantitativa; los mismos mecanismos que el hombre emplea en la producción de un cuadro se ponen en juego al construirse un síntoma.

El psicoanálisis es la ciencia del lenguaje habitado por el sujeto. La escucha del psicólogo permite una lectura diferente, y en consecuencia otros efectos, de procesos como los celos, la envidía o la culpa; procesos que el psicólogo reconoce como constitutivos, es decir, son procesos por los que todo sujeto atraviesa, pero en algunos casos se han eregido como determinantes y causan un sufrimiento excesivo, comandando la vida del paciente que consulta al psicólogo .La locura es la exageración de un rasgo, la mayoría de las veces normal.

 El psicólogo interrumpe su propio deseo para permitir con la escucha del psicoanálisis que el paciente hable.

El psicólogo que realiza un tratamiento psicoanalítico dirige el tratamiento , no la vida del paciente. No hay recetas sobre cómo vivir, no se trata de que el psicólogo nos aconseje sobre maneras de vivir sino que el psicólogo con su herramienta de trabajo  que es el psicoanálisis, da cuenta de cómo deseamos. En psicoanálisis se trata de la construcción de una historia de deseos.

El método que un psicólogo en psicoanálisis emplea, es interpretación-construcción, y una construcción no es la historia real del paciente que consulta al psicólogo, es decir, no consiste , como se señaló anteriormente, en que el psicólogo le revele al paciente cómo vive sino cómo desea.

La interpretación en psicoanálisis le permite al sujeto en tratamiento con un psicólogo, modificar una frase de su estructura de pensamiento, y este pequeño cambio de posición psíquica, que no es posible sino en análisis, es lo que posibilita que el sujeto atendido por un psicólogo pueda crear producciones en lo social, hasta entonces vetadas por el para él: amores, trabajos, escritura, etc……

Todas ellas producto-efecto del trabajo que previamente a la interpretación psicoanalítica, hecha por el psicólogo, el sujeto no podía llevar a cabo porque tenía toda su energía puesta en el mantenimiento del cuadro patológico, sea una depresión, bulimia, stress, o cualquier otra sintomatología, que mutila la vida del paciente.

No hay crueldad más cruel que la locura, ni hay bondad o amor capaz de contenerla. Sólo la intervención de un psicólogo permite abandonar el sufrimiento excesivo que toda enfermedad supone para el paciente y su entorno.

Hay una angustia estructural, que es necesaria, pero hay también otra angustia patológica, que inhibe al sujeto de toda acción y lo sumerge en los laberintos de la neurosis.

Acudir a un psicólogo es una decisión personal, que nadie puede tomar por nosotros. Ningún gesto humano puede generar otro gesto humano, en el sentido que es imposible convencer a alguien de que visite a un psicólogo, aún sabiendo que ese gesto cambiaría su vida; no se puede convencer a nadie de nada.

Cuando uno se empeña en convencer a otro para que inicie tratamiento con un psicólogo, debe pensar que en última instancia es él quien desea iniciar ese viaje.

El psicoanálisis es un hecho exquisitamente comunitario, porque no sólo la persona atendida por un psicólogo se beneficia del trabajo en sesión sino también todo su entorno.

 DEPRESIÓN Y PSICOANÁLISIS, La posición del psicólogo frente a la depresión

La depresión es una de las patologías más acuciantes en la población actual. Casi el 50% de las personas que consultan a un psicólogo se hacen acompañar por la palabra depresión.

La depresión se manifiesta como un estado de profunda melancolía, a veces acompañado por jaquecas o trastornos del aparato digestivo, aunque la depresión puede estar latente en otros fenómenos como la bulimia, el stress o el fracaso escolar. Será con la atención de un psicólogo como podrá saberse qué trastorno está en juego.

La depresión conlleva no sólo incapacidad laboral sino que el paciente con depresión es generalmente incapaz de realizar cualquier gesto cotidiano.

Consultan al psicólogo con más frecuencia las mujeres, en proporción de un hombre por cada tres mujeres que visitan al psicólogo. No obstante, esto no significa que la depresión  sea menos frecuente en los hombres.

El uso exclusivo de fármacos antidepresivos como única vía para salir de la depresión, sin la intervención de un psicólogo que escuche en el discurso del paciente con depresión qué le enferma, puede paliar pero no permite abandonar la depresión y el trastorno permanece a lo largo del tiempo.

La intervención de un psicólogo posibilita al paciente con depresión poder hablar de aquello que el sujeto desconoce, pero al mismo tiempo padece.

El paciente con depresión siempre califica a su yo como indigno de estimación, incapaz de rendimiento alguno y moralmente condenable. En la consulta del psicólogo a menudo se oyen frases como: “ no valgo para nada”, “  no me concentro en nada”, “ tengo culpa por todo”, “quiero morir y desaparecer”, “soy un fracasado”, “ todo el mundo me abandona”. El trabajo del psicólogo va a romper con la idea de que las cosas son como nos muestran nuestros sentidos.

El sujeto con depresión siente que el mundo es absolutamente gris, en su discurso el psicólogo puede escuchar un proceso de atroz empobrecimiento del amor propio del paciente; rasgo que no sucede en un proceso de duelo no patológico, pero caracteriza al estado melancólico que se da en la depresión.

A menudo el sujeto con depresión no sabe lo que ha perdido y si lo sabe desconoce lo que perdió con ello. En la depresión el psicólogo siempre puede leer que hay algo relativo a la pérdida que es inconsciente, mientras que en el duelo nada en relación con la pérdida lo es.

En la consulta del psicólogo se hace manifiesto como en la depresión está abolida la capacidad de sustitución; el sujeto al no poder sustituir al objeto perdido se identifica con él y cae en la enfermedad.

La atención de un psicólogo nos muestra que los mismos mecanismos con los que se elabora el duelo, estado de aflicción normal ante una pérdida, provocan la instalación de un proceso melancólico, fundamento de toda depresión.

El duelo no requiere tratamiento con un psicólogo, pero la melancolía sí. En la mayoría de los duelos hay algún proceso melancólico porque en toda relación afectiva siempre se da cierto grado de ambivalencia.

La cura en psicoanálisis se produce siempre y el paciente con depresión empieza a mejorar desde la primera sesión con el psicólogo; pero la cura no es el único beneficio que el psicoanálisis proporciona sino un beneficio secundario. Iniciar tratamiento con un psicólogo no sólo cura sino que permite construirse como sujeto psíquico, tener psiquismo. Es por eso que no es necesario hacerse acompañar por una depresión, o por cualquier otro fenómeno patológico como la bulimia o el stress, para acudir a un psicólogo. El inconsciente sólo se produce en sesión; somos sujetos del inconsciente, no sujetos con inconsciente. El inconsciente no es algo que preexista al encuentro con el psicólogo sino que hay que producirlo. Nunca lo que se demanda es lo que se desea; el deseo no es pronunciable sino que es la interpretación que ocurre bajo transferencia, ese concepto teórico que permite que el paciente y el psicólogo se pongan en relación sin que haya relación, porque el psicólogo debe estar en relación con el psicoanálisis y no con el paciente.

La separación y la pérdida son requisitos indispensables en la constitución del sujeto.

Podría decirse que se enferma de depresión, stress, bulimia, histeria…….por dirigir la búsqueda hacia la armonía y la seguridad, el equilibrio y la certidumbre. El trabajo en tratamiento con un psicólogo permite aprender que tolerar la incertidumbre es un grado de salud, ya que el afán de completad y de anticipación, sólo conducen a la enfermedad.

La angustia es el afecto por excelencia. Hay, como se mencionó, una angustia estructural, necesaria y otra angustia patológica que debe tratarse con un psicólogo, profesional del campo, porque el sujeto siempre está implicado en lo que le pasa.

Ahora bien la angustia que hemos llamado estructural, no puede ser eliminada y en este caso el trabajo con el psicólogo no será para alcanzar este imposible, sino para aprender a manejárselas con cierta cuota de angustia, cierto displacer, inherente a cualquier actividad humana.

De la depresión se sale pero no será sino con el propio trabajo de la persona que sufre la depresión en el marco de un tratamiento psicoanalítico con un psicólogo.

BULIMIA Y ANOREXIA. La intevención del psicólogo en lo trastornos alimentarios

La bulimia y la anorexia denuncian un conflicto psíquico en el sujeto, que con la intervención del psicólogo se puede resolver. Comer o cualquier otra función fisiológica no es en el humano mera necesidad sino que por ser hablante todo en él está tocado por el deseo inconsciente, campo de trabajo del psicólogo.

De igual modo que el amor es lo que sostiene a la especie, el hambre es lo que sostiene al individuo, siendo los trastornos alimentarios, bulimia y anorexia, cuestiones que el psicólogo puede escuchar en relación con la constitución de la mortalidad en el ser humano.

Aceptar que hay un saber que gobierna en mi, pero al mismo tiempo desconozco, cura porque es aceptar que pertenezco a una especie mortal, es decir, que se ha nacido de un hombre y una mujer, seres semejantes pero diferentes. Que sea necesaria esta unión para producir la especie es lo que nos determina como mortales.

Estas cuestiones están en juego en la bulimia y la anorexia, por eso no sólo se trata de acudir al psicólogo para aprender a comer sino que la intervención del psicólogo trabaja en la constitución del sujeto.

Se inicia un tratamiento de psicoanálisis con un psicólogo no para recuperar la salud perdida sino para obtener un estado de salud que previamente al encuentro con el psicólogo, no existía..

El inconsciente no cree en su propia muerte , se conduce como si fuese inmortal. La actuación de un psicólogo puede leer que el miedo a la muerte que nos domina más frecuentemente es algo secundario, procedente casi siempre de un sentimiento de culpa.

El psicoanálisis, método clínico donde el psicólogo articula su práctica, nos enseña que el presente no está determinado por el pasado como se piensa en el discurso aristotélico, sino que desde el presente se puede modificar, con la intervención del psicólogo, el pasado y este contrapensamiento que produce el psicoanálisis es lo que permite que por ejemplo un sujeto que no tuvo padre,  en análisis con un psicólogo, lo tenga, porque sabemos que ser padre o madre es una función.

El psicoanálisis nos enseña que no hay manera de pensar el cambio, sólo se puede cambiar y en este salto interviene la función del psicólogo. El hombre no está hecho para el cambio, frente al cambio surgen siempre  resistencias, a veces en forma de bulimia, anorexia, depresión, fracaso escolar………

Todo cambio conlleva una pérdida y el hombre no abandona gustoso ninguna de las posiciones de su libido, aún cuando le son perjudiciales. La función del psicólogo permite sumarse a lo nuevo, aprender a ganar.

Para el psicoanálisis el cuerpo no es algo primario sino que se constituye por identificación con otro ser viviente. La constitución del cuerpo está determinada por lo simbólico.

Todo en el humano se produce, nada le viene dado, no hay esencias y el tratamiento psicoanalítico realizado por un psicólogo, posiciona al sujeto en la producción de una vida humana, en la producción de relaciones y trabajo

 


Sigmund Freud